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La Columna De Angie Pulido DESDE LA TRIBUNA
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¿ESTADIO VACÍO? Angie Pulido -- angie.pulido@rincondelsantos.com/Redacción Rincón del Santos
Reflexionando esta semana sobre las palabras del Presidente del Club Alejandro Irarragorri, que declaró le dolía la actitud de la afición, tanto la que dejó de ir (que no llenó el estadio), como de la asistente al Corona por protestar la entrada de Juan Pablo Santiago en el duelo ante Morelia, vino a la mente un pensamiento de Galeano. El Presidente está por *****plir dos años con el Club, irá conociendo mejor con el tiempo a la afición y sobre todo lo exigente que es.
La Santista es una afición que tiene memoria siempre, pero que dia a dia pide el mayor esfuerzo de su equipo. No se deja deslumbrar por la mercadotecnia o vivir de los éxitos de ayer, sino que construye en el día a día nuevos retos. Y a colación de esta reflexión, hay un fragmento de Eduardo Galeano, respecto a los estadios vacíos, cito aquí "¿Ha entrado usted, alguna vez, a un estadio vacío? Haga la prueba. Párese en medio de la cancha y escuche.
No hay nada menos vacío que un estadio vacío. No hay nada menos mudo que las gradas sin nadie.
En Wembley suena todavía el griterío del Mundial del 66, que ganó Inglaterra, pero aguzando el oído puede usted escuchar gemidos que vienen del 53, cuando los húngaros golearon a la selección inglesa. El Estadio Centenario, de Montevideo, suspira de nostalgia por las glorias del fútbol uruguayo.
Maracaná sigue llorando la derrota brasileña en el Mundial del 50. En la Bombonera de Buenos Aires, trepidan tambores de hace medio siglo. Desde las profundidades del estadio Azteca, resuenan los ecos de los cánticos ceremoniales del antiguo juego mexicano de pelota. Habla en catalán el cemento del Camp Nou, en Barcelona, y en euskera conversan las gradas de San Mamés, en Bilbao.
En Milán, el fantasma de Giuseppe Meazza mete goles que hacen vibrar al estadio que lleva su nombre. La final del Mundial del 74, que ganó Alemania, se juega día tras día y noche tras noche en el Estadio Olímpico de Munich. El estadio del rey Fahd, en Arabia Saudita, tiene palco de mármol y oro y tribunas alfombradas, pero no tiene memoria ni gran cosa que decir. " Eduardo Galeano, Futbol a Sol y Sombra.
¿Quién de nosotros ha tenido tiempo de "escuchar" así al Corona? con sus experiencias vividas, por vivir al filo de los descensos, por las finales o por los campeonatos.
En el Corona está la magia del espíritu guerrero, de forjadores que sin presupuestos grandes le dieron el mote a un equipo humilde pero siempre luchón, fundado desde los Diablos Blancos del Torreón, del Panteras, del Laguna y perfeccionado en los Guerreros. Esa voz se escucha en ese estadio.
Ese espíritu emana de una región como la nuestra, que algunos mal llaman que venció al desierto, creo mejor en una región que aprendió a convivir y crecer a la par del desierto, tierra árida de inicio, pero por lo mismo, forjadora de Guerreros que logran el prodigio de lograr la cosecha. Los laguneros como sociedad y en el futbol los santistas tienen como filosofía la cultura del esfuerzo, y por eso cuando alguno de los jugadores deja de manera reiterada de entregarse o mantiene un bajo nivel, de inmediato hay reclamos, como en la semana anterior.
La afición reconoce la gran historia, pero también sabe que esta se construye día a día, así son las almas que apoyan al Santos en el Corona, de ese espíritu está hecho el colado y vaciado de la grada de nuestro estadio, inundando cada rincón y apoderándose de los 11 Guerreros en cada gesta. Quienes ahora forman parte de esta institución deben conocer de esta magia del Corona que es la que ha hecho crecer a su equipo, luego de las lecciones aprendidas con los Diablos Blancos y el Laguna.
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